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NBA – Boston vuelve a ser Rey

Posted by Martín Sondón en junio 18, 2008


22 años le llevó a Boston Celtics llegar a la cima de la NBA. Ahora quedará inmoralizado ese trapo en el techo del Garden con éstos celtas de 2008, que ganaron el anillo después de una tremenda paliza a Los Angeles Lakers en el sexto juego. Miren el resultado sino: 131-92, la segunda diferencia más grande en la historia de las finales (Los Bulls de Jordan ganaron por 42 ante Utah en el 98′). Mucho les llevará a los Lakers olvidarse ésta humillación sufrida en Boston, pero mucho más aún tardarán los Celtics en dejar de festejar éste anillo. Empezaron el año rompiendo el mercado con Ray Allen y Kevin Garnett. Ganaron de punta a punta la fase regular. Sufrieron 7 partidos con el pobre Atlanta Hawks. Pasaron a Lebron James. Batallaron con los duros Pistons. Y humillaron a sus rivales de toda la vida en las finales. Si ésto no es una temporada perfecta…
Antes de las finales veía a Boston mejor que los Lakers por una sencilla razón. El camino recorrido. Los Celtics habían recibido todos los sopapos necesarios como para tener todos los deberes hechos. Y ante los Lakers pusieron en cancha todo lo estudiado. Fueron ampliamente superiores gracias a su basquet de defensa insoportable y de tiros bien seleccionados. Hasta se dieron el lujo de pasar los 100 puntos en un par de juegos. Con un trío de estrellas-líderes-goleadores-hambrientos como estandarte, y con un banco que elevó su nivel en el momento justo, se alzaron con las finales 08′ de manera ampliamente merecida. Anularon a los Lakers, los dejaron en el suelo y le sacaron la poca motivación que les quedaba. El sexto juego fue una clara muestra de un equipo con el espíritu de campeón y otro con la cabeza asumiendo la derrota antes de jugar. Poco a poco Boston fue destruyendo a los púrpuras. Pierce (17 puntos, 10 asistencias) fue más asistidor que nunca y Allen (26 puntos, 7 de 9 triples) masacró desde afuera. Los Lakers nunca acudieron al llamado de Kobe (22 puntos) para dejar la piel en la cancha. No hay defensa más perfecta que la que no deja levantar al caído. En el último cuarto, Garnett (26 puntos, 14 rebotes y 3 robos) y todos sus sodados seguían robando, tapando, raspando y tirandose al piso pese a diferencias de más de 30 puntos (los Celtics llegaron a 18 robos, marca récord para un partido de finales). Los Lakers deambulaban en la cancha, gracias a que Phil Jackson dejó en cancha a los titulares, casi en señal de castigo: “si no ponen la piel, al menos quedense a ser humillados”, parecía ser el mensaje. Los 39 puntos finales de diferencia fueron justos. Hubo un sólo equipo en la cancha durante el sexto partido, y fue el campeón.
Claves de Boston Celtics en las Finales:
EL TRIO. En cada uno de los seis partidos apareció al menos uno de los tres grandes. Paul Pierce (promedió 21.8 puntos, 4.5 rebotes y 6.3 asistencias en las finales) fue correctamente elegido el MVP (a la izquierda, con el trofeo)de las finales porque fue quien lideró a Boston en momentos claves de la serie. PP era y es el “dueño” del equipo, aún con la llegada de dos gigantes como Garnett-Allen. La fortaleza anímica de Pierce fue su marca. En el clave partido 4, cuando Boston roba el juego en Los Angeles, fue PP quien hizo resurgir a los Celtics luego de estar abajo por 20. Sufrió una lesión en su rodilla en el partido 1, y pese a ello se mantuvo en forma durante toda la serie. Kevin Garnett (18.2 puntos, 13.0 rebotes) venía como serio candidato a llevarse el premio al mejor de las finales, pero entre PP y un par de partidos de bajo nivel de KG el trofeo fue para el 34. Pero que quede claro, Garnett fue uno de los puntales más importantes de Boston. Porque dominó el juego interno de manera absoluta. Ni Gasol, ni Odom pudieron rendir en su nivel, un poco por sus falencias, pero mucho porque el cuervo fue amo de la pintada. El jugador defensivo del año eliminó cualquier chance de los Lakers de acercarse al aro con facilidad. Ray Allen (20.3 puntos, 52% en triples) venía de flojos partidos en los playoffs, pero en las finales apareció su categoría de goleador. En muchos pasajes fue la vía de gol que impulsaba a los Celtics. Quizás fue el que menos protagonismo tuvo de los Big Three en el año, pero fue esencial por su goleo.
EL BANCO. De antemano Boston parecía tener en los reemplazos su principal déficit. Pero terminó siendo uno de sus puntos altos en las finales. Leon Powe en su estelar segundo partido (21 puntos), Eddie House y James Posey defendiendo y convirtiendo triples importantes, el veterano PJ Brown como interno. Todos aportaron mucha actitud sobre todo para defender cuando las estrellas descansaban. Clave aporte de los suplentes que entendieron su rol.
EL ENTRENADOR. Doc Rivers (foto derecha, abrazado con Pierce) logró imponer una conducta constante en un equipo que había juntado estrellas para ganar un campeonato. Este tipo de contrataciones por lo general suelen fracasar, y la labor de Rivers para el éxito fue fundamental. El abrazo que se dieron Garnett, Pierce y el DT en el final del sexto juego fue una muestra de que el entrenador logró química con sus jugadores.
¿Que pasó en Los Angeles Lakers?
KOBE BRYANT. Salvó la ropa el 24. Fue el único que pareció querer ganar el anillo. Su rendimiento (25.7 puntos, 4.7 rebotes y 5.0 asistencias) fue lo mejor de los angelinos. Aún así, sus números de goleo cayeron considerablemente en relación con lo que venía haciendo en los playoffs, y esa fue una de las razones por la que los Lakers no pudieron con los verdes.
EL FRACASO DE GASOL-ODOM. De antemano, Kobe tenía en la dupla Odom-Gasol una ayuda muy grande como para aspirar al título. De hecho habían tenido buenas conexiones en las series previas. Pero Lamar Odom (13.5 puntos y 7.0 rebotes) y Pau Gasol (14.7 puntos, 10.2 rebotes) nunca fueron determinantes en la serie. Odom fue quien peor la pasó, porque no apareció en esos momentos donde las series se definen (por ejemplo, en partidos de visitante). En algún momento del sexto partido, cuando todo estaba definido, Odom no tenía tiros de campo convertidos (terminó con 14 puntos, muchos de ellos en el último e innecesario cuarto). Pau Gasol  fue el eslabón clave que llevó a los Lakers a los finales. Pero ante Boston sucumbió en el duelo contra Garnett (también había estado por debajo de su nivel contra Duncan). El catalán era el compañero que necesitó Bryant, pero nunca apareció como tal. Siempre fue, al igual que Odom, un ocasional partícipe de las finales. Y eso es muy poco para un jugador de la categoría de Gasol.

Boston Celtics ganó su campeonato número 17. Su fórmula se basó en la defensa agresiva, llevar los partidos a terrenos donde más cómodos se iban a sentir. Pero en las finales, todo eso se potenció porque los verdes entendieron para qué habían trabajado tan duro en la temporada. Era su momento. Y asumieron el compromiso. Mostraron cómo un equipo con tres estrellas y muchos jugadores complementarios pueden hacerse un conjunto imbatible. Salud para el nuevo campeón de la NBA, que ahora enfrenta el enorme reto de convertirse en dinastía. El primer gran paso lo dieron.

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